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La persona, por encima de su discapacidad con un uso ético de la IA

El 3 de diciembre es el ‘Día de las personas con Discapacidad’. Una IA confiable y bien programada sirve para identificar a las personas por su talento y no por su discapacidad.

Madrid, 29 de noviembre. En el Día de las personas con Discapacidad, queremos resaltar el papel que puede jugar la aplicación de una Inteligencia Artificial Generativa (IAG), ética y confiable, en el terreno de la integración de estas personas en el mercado laboral. Si partimos del hecho de que la IA es, objetivamente, una herramienta de tecnología y que es el uso que hacemos de ella y de los datos con la que lo alimentamos lo que define el resultado de su aplicación, coincidiremos en que, en sí misma, está libre de prejuicios o  interpretaciones más allá de los datos.

Marisa Cruzado, CEO de IA+Igual, afirma que podemos enseñar a la IA a identificar el talento para que nos ayude en un proceso de selección. Y si lo hacemos correctamente, nunca eliminaría del proceso a una persona invidente, autista o parapléjica, si sus habilidades y conocimientos encajaran en el perfil buscado. Esa independencia de criterio supone una oportunidad para evaluar a las personas por su talento, sus capacidades y lo que puede aportar en el mercado laboral, y no por sus particularidades personales. “Todos tenemos carencias -afirma-. Pero cuando alguien no sabe un idioma puede utilizar Chat GPT. Si alguien carece de vista, puede utilizar un ordenador de Braille y ser tan eficiente como cualquiera de su entorno”.

Desde que se publicó en España la Ley 13/1982, de 7 de abril, de integración social de los minusválidos (Lismi), hemos avanzado mucho y se han superado barreras. Pero aún tenemos que recorrer un gran camino. Y a pesar de que en 2013 se aprobó un Texto Refundido de la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social que obliga a las empresas de más de 50 trabajadores a contratar al menos al 2 % de la plantilla con discapacidad, la realidad es que no hemos conseguido transformar la imagen que las personas diversas tienen en la sociedad.

Discapacidad no es sinónimo de minusvalía, aunque en algunos casos resulte incapacitante desde un punto de vista laboral. Este es el tema que pone de relieve la serie televisiva The Good Doctor, que en tres meses estrena su séptima temporada. Nos cuenta el día a día de Shaun Murphy (Freddie Highmore), un joven cirujano con autismo y síndrome del sabio en el Hospital St Bonaventure. Sin el tesón del protagonista y el de su mentor, el doctor Glassman (Richard Schiff), este hospital californiano se hubiese perdido a un cirujano con una capacidad de diagnóstico extraordinaria.

¿Por qué este drama ficticio es un fenómeno televisivo? Marisa Cruzado explica que “que mientras haya habilidades y conocimiento, los obstáculos que plantea una personalidad diversa se pueden superar con ayuda de todos. El talento es escaso y por eso tenemos que trabajar para ver a la personas y su talento, y dejar de ver la discapacidad. Y la tecnología puede ayudarnos a transformar este paradigma”.

La Inteligencia Artificial Generativa supone una gran oportunidad para pasar de la ficción a la realidad porque permite adaptar el entorno laboral a las necesidades individuales de las personas con discapacidad. El tan polémico sistema de reconocimiento biométrico puede ser de gran ayuda, igual que los sistemas de reconocimiento de voz o del lenguaje de señas permiten superar las barreras físicas y sensoriales.

Día de la inclusión

“Hay pocos datos sobre la discriminación por discapacidad porque las empresas no los facilitan”, explica José Luis Fernández, director del Gabinete de Estudios de USO y miembro del Consejo Asesor de IA+Igual. “Me preocupa si los sesgos en los procesos de selección -por género, edad, discapacidad, etc.- son inconscientes o conscientes. El objetivo de IA+Igual es verificar los algoritmos de IA que se usan en Recursos Humanos para detectar si hay filtros conscientes discriminatorios y monitorearlos para eliminar los que son fruto del manejo de datos históricos incorrectos”.

Con motivo del Día de la Discapacidad, José Luis Fernández anima a las empresas a hilar más fino: “las mismas empresas que contratan a personas con Síndrome Down para la recepción, en ocasiones rechazan a potenciales candidatos por su apariencia física, por ejemplo. Las compañías deben valorar a la persona por ser persona”.

'Reskilling'

En la actualidad, aproximadamente la mitad de la mano de obra tiene que recapacitarse (reskilling) ante la introducción de la IAG. Es un momento magnífico para que las empresas ofrezcan a todos los profesionales, sin ningún tipo de discriminación, programas de aprendizaje personalizados, adaptados si es necesario a las personas con discapacidad. La IA puede facilitar la adquisición de nuevas habilidades y competencias necesarias para el empleo, asegurando la conexión con las demandas del mercado laboral en constante evolución.
El director del Gabinete de Estudios de USO concluye animando al SEPE a “impartir formación en las nuevas competencias necesarias en el ámbito de la tecnología y de la Inteligencia Artificial yendo más allá de los cursos de Ofimática”.

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